Ensayos y artículos sobre salud mental y psiquiatría, que reflejan los intereses profesionales y la opinión del Dr. Álvaro G. Requena, Médico Psiquiatra

lunes, septiembre 06, 2004

Ruidos ambientales y salud mental

(Escrito el 5 junio del 2000. Revisado el 6 de septiembre de 2004 y el 8 de marzo de 2011)

De acuerdo con la inquietud expresada por algunas personas respecto de si los ruidos ambientales de alta intensidad o volumen, son perjudiciales o dañinos a la salud mental de quienes los padecen, he decidido escribir este ensayo con la información que me consta por el ejercicio profesional y la que he recabado de las fuentes científicas y profesionales a mi alcance, tales como: MEDLINE, Medscape, APEL (American Psychiatric Association Electronic Library) y OMS (Organización Mundial de la Salud).

Es indiscutible que los ruidos ambientales molestos son causa de problemas en las personas y sobretodo en los niños y personas mayores. Estos problemas serán aun más serios si esos ruidos ambientales molestos son de extrema intensidad. Dichos problemas se suscitan en algunas áreas de la salud del individuo: audición, aparato cardiovascular, sistema inmunológico, vida de relación (comunicación verbal, interrelación comunitaria, trato personal, convivencia), sueño, aprendizaje, desempeño en tareas estudiantiles, laborales y profesionales y, por supuesto, salud mental.(1)


Toda vez, que los 3 primeros temas no me competen directamente por la especialidad que ejerzo, escribiré sobre el resto de los problemas mencionados, ya que son estos aquellos que de forma plena nos toca enfrentar en el diario trabajo, a los psiquiatras y psicólogos:

Vida de relación:

Comunicación verbal:


La inteligibilidad de la palabra hablada es afectada por los ruidos fuertes. La interferencia de estos ruidos excesivos se efectúa a través del proceso conocido como "enmascaramiento", en el cual, al darse la presencia de uno o varios sonidos fuertes que interfieren simultáneamente con la conversación hablada, es imposible entender la palabra dicha y tienen los interlocutores que elevar mucho el volumen de la voz, hasta llegar al grito continuo, además de tener que hacer un esfuerzo muy grande para entender y discernir lo que oyen, con el consiguiente perjuicio para las cuerdas vocales, la pérdida de la serenidad, la disminución del entendimiento y el incremento del cansancio físico y mental. Por el mismo proceso de enmascaramiento se perturba la percepción auditiva de: timbres, tanto de la puerta de entrada como el del teléfono; alarmas de reloj despertador, de robo, de incendio; música; y por supuesto, llamadas de auxilio o de aviso, de cualquier tipo.

La interferencia con la comprensión del lenguaje hablado puede traer como consecuencia un número importante de incapacidades, de debilidades y cambios en la conducta del individuo. Algunas de las cuales fueron descritas por Lazarus en 1998: "Problemas con la concentración, fatiga, incertidumbre y falta de auto-confianza, irritabilidad, errores de comprensión, disminución de la capacidad de trabajo, problemas en las relaciones humanas, y un número de reacciones al estrés que han sido todas identificadas"... "Particularmente vulnerables a este tipo de efectos son las personas que padecen de perturbación de la audición, los viejos, los niños en el proceso de adquisición del lenguaje y la lectura..."(2)

Interrelación comunitaria:

Los ruidos ambientales que afectan a una comunidad alterarán al individuo y producirán además de efectos fisiológicos concretos, cambios en su conducta y también enfado. El enfado será padecido por muchos miembros de la comunidad y su relación interpersonal sufrirá por ello.

Este enfado variará de una a otra persona y estará influenciado por otros factores como las condiciones de vivienda, las posibilidades económicas y sociales y el nivel cultural. Otros factores agravantes son:
  • la fuente del ruido
  • la convicción de que otras personas pueden reducir el ruido
  • la sensibilidad individual al ruido
  • la capacidad que siente el individuo para controlar el ruido
  • la importancia económica para la comunidad o el individuo de la fuente del ruido

Además de enfado, las personas expuestas a ruidos ambientales comunitarios pueden sentir otras emociones negativas. Así, algunos informarán sentir rabia, desilusión, insatisfacción, aislamiento, desesperanza, depresión, ansiedad, distractibilidad, agitación o cansancio excesivo.

Los ruidos ambientales excesivos interfieren definitivamente con el descanso, la paz y tranquilidad del hogar, la relajación y el moderado entretenimiento que puede proveer la conversación, la tertulia, la radio, la televisión y los juegos de mesa.

Las conductas personales de convivencia comunitaria también pueden cambiar y es así como se observan modificaciones en los patrones diarios de conducta de los vecinos: ventanas cerradas, no se usan los balcones ni los jardines, la radio y los televisores son puestos al más alto volumen, se escriben múltiples peticiones y quejas a las autoridades.

La conducta social en la convivencia comunitaria puede transformarse al aparecer la agresividad y la agresión –generalmente verbal–, la enemistad, el desentendimiento y la no participación. También se ha observado la reducción en la capacidad de ayudar y ser útil de los individuos, sobre todo cuando el ruido excede el nivel de los 80 dBA.(1,3,4)

Sueño: 

La perturbación del sueño es uno de los más importantes efectos de los ruidos ambientales.


El sueño natural debe ser continuo y reparador. Su interrupción genera alteraciones en las distintas fases del sueño y, posteriormente, trastornos en el diario dormir y causa malestar durante la vigilia, con la consiguiente disminución de las capacidades del individuo, alteración en su estado de ánimo, aparición de la angustia de expectación por la siguiente noche sin el descanso adecuado y eventualmente, el uso de medicamentos para dormir que, aunque útiles por tiempo corto (hasta tres semanas), son adictivos y presentan rápidamente tolerancia, con lo cual suele darse el caso de incrementos fuertes de las dosis y la presentación consiguiente de serios efectos secundarios, que pueden poner en peligro la vida de esa persona y las de otros también, si es que conduce automóvil u otras maquinarias o maneja equipos mecánicos peligrosos.(5,6)

Aprendizaje: 

Se ha demostrado que la lectura, la solución de problemas y la memorización son los aspectos cognoscitivos más fuertemente afectados por el ruido.

También pueden los ruidos actuar como estímulos distractores. Además, los ruidos de aparición súbita pueden producir efectos disruptores de la labor y/o curso de pensamiento que se esté elaborando, como resultado de la brusca respuesta de alarma suscitada.

En estudios realizados en colegios situados en los alrededores de los aeropuertos, pudo determinarse que los niños estaban por debajo del percentil usual en (1,3):
  • lectura
  • la persistencia para resolver juegos de inteligencia y de palabras
  • las pruebas de adquisición de lectura
  • sus capacidades y habilidades motivacionales.

Desempeño:
 
Los ruidos ambientales fuertes también producen perturbaciones en la producción e incremento de los errores en el trabajo. De hecho, algunos accidentes pueden ser un indicador de deficiente desempeño en el trabajo.

Se tiene evidencia suficiente, tanto en experiencias de laboratorio con sujetos humanos como con trabajadores sometidos a ruido ambiental en su lugar de trabajo (Ruido ocupacional), de que el ruido ambiental fuerte afecta negativamente la ejecución de tareas, pero se debe considerar que tales efectos también dependerán del tipo de ruido y del tipo de tarea en ejecución.(1,3)

Salud mental: 

A decir de la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Los ruidos fuertes ambientales, por si mismos, no se ha demostrado que causen enfermedad mental alguna, pero se asume que pueden acelerar e intensificar el desarrollo de enfermedades mentales latentes". Sin embargo, se toma como cierto que el estrés generado por los ruidos ambientales es causa suficiente de malestar psíquico y síntomas de inestabilidad mental, reacciones inadecuadas, malestares morales, irritabilidad y otros síntomas, que ya vimos o veremos más adelante.


El concepto generalmente aceptado de que el ruido ambiental agudo actúa como estresor, es tomado como cierto por la mayoría de las personas, pero su demostración no ha sido tarea fácil; hoy día se invierten muchas horas hombre y la vida de muchos animales en lograr esa demostración, tal y como lo han hecho recientemente Archana y sus colaboradores en la India. Estos investigadores encontraron que en ratas albinas, los ruidos ambientales agudos disminuían la cuenta total de células blancas, pero no así la cuenta diferencial o fórmula leucocitaria. Lo cual plantea que el ruido ambiental agudo sí es un fuerte generador de estrés.(7) 

Los estudios que se han realizado hasta el presente sobre los efectos adversos de los ruidos excesivos ambientales sobre la salud mental, han mostrado una serie de síntomas y estados psicopatológicos, que si bien por sí mismos no constituyen enfermedad, sin embargo su presencia perturba hasta muy seriamente la vida de relación y la intimidad de las personas sometidas a semejante maltrato ambiental.

Los síntomas estudiados hasta el momento son:
  • ansiedad
  • estrés emocional
  • quejas nerviosas
  • náuseas
  • dolores de cabeza
  • inestabilidad
  • querulancia
  • impotencia sexual
  • cambios en el humor
  • incremento de los conflictos sociales


También se ha estudiado el aumento del consumo de medicamentos tranquilizantes, hipnóticos y otros psicotrópicos y se sabe del incremento del consumo de pócimas, hierbas y suplementos alimenticios y vitamínicos, con la intención de aminorar los síntomas de malestar relacionados con el estresor ambiental constituido por el ruido excesivo.


También informa la OMS en la publicación "Guidelines for Community Noise" publicada en 1999, que en algunas ciudades se ha observado que en las zonas de mayor ruido ambiental se da un importante incremento de las prescripciones y compra de psicotrópicos tranquilizantes e hipnóticos y también del aumento de las hospitalizaciones por causa psiquiátrica.

Finalmente, se ha demostrado el incremento en la presentación y agravación de las enfermedades mentales pre-existentes en la zona del alto impacto ambiental de los ruidos excesivos.

Conclusión: 

Estoy seguro de que los ruidos ambientales fuertes son un poderoso estresor que puede afectar seriamente a las personas en general y a los niños en particular. Esta afectación será en diversas dimensiones de la vida de relación y de la capacidad de rendimiento en todos sus aspectos. No se generará enfermedad mental, pero se generará desequilibrio, pérdida de la serenidad y de la sindéresis, así como de la necesaria cortesía, amabilidad e interés por el prójimo, tan necesarios para la vida comunal

Referencias: 

  1. GUIDELINES FOR COMMUNITY NOISE. Editado por B. Berglund, T. Lindvall, D. H. Schwela. World Health Organization, Geneva. Switzerland. 1999
  2. Lazarus H. Noise and communication: The present state. In N.L. Carter y R.F.S. Job (editores) Noise as a Public Health Problem (Noise Effects '98), Vol. 1, pp. 157-162. Noise Effects '98 PTY Ltd., Sydney, Australia. Citado en GUIDELINES FOR COMMUNITY NOISE. Edited by B. Berglund, T. Lindvall, D. H. Schwela. World Health Organization, Geneva. Switzerland. 1999.
  3. Berglund B, Lindvall T. (Editores). Community noise. Archives of the Center for Sensory Research. 1995; 2: 1-195.
  4. Passchier-Vermeer W, Passchier WF. Noise exposure and public health. Environ Health Perspect 2000;108(Suppl 1):123-31
  5. Indrei LL, Albu A, Indrei A, Gavat V. Efecte extrauditive ale zgomotului.Rev Med Chir Soc Med Nat Iasi 1998;102:60-4
  6. Kawada T, Suzuki S, Change in rapid eye movement (REM) sleep in response to exposure to all-night noise and transient noise. Arch Environ Health 1999;54:336-40
  7. Archana R; Namasivayam A. The effect of acute noise stress on neutrophil functions. Indian J Physiol Pharmacol 1999;43:491-495

Acerca de mí

Mi foto
Médico psiquiatra en ejercicio